jueves, 9 de junio de 2011

El cuidado de la salud en las empresas

Un estudio elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), establece que “las compañías que ofrecen dietas equilibradas a sus empleados aumentan la productividad de estos” y generan un buen ambiente laboral. Lo que también beneficia a las empresas, porque además, una buena alimentación ayuda a la “motivación del personal, a prevenir los accidentes, los decesos prematuros y a reducir las gastos médicos”. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “los programas de actividad física y alimentación saludable en el ámbito laboral pueden reducir en el corto plazo el ausentismo de 6 a 32%, los costos de salud entre 20 y 55%, e incrementar la productividad entre un 2 y un 52%” 

Los empleados y funcionarios que logren mantener un peso adecuado, porcentaje de tejido adiposo normal y una dieta que proporcione todos los nutrientes esenciales, tendrán menor riesgo de tener hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardíacas, colesterol elevado, problemas de memoria y concentración, fatiga física y mental y muchas otras afecciones.

Está comprobado además que la actividad física de por sí contrarresta el riesgo de padecer enfermedades de tipo crónico, ayuda a normalizar la presión arterial, los niveles de glucosa y lípidos en sangre, reducir y mantener el peso, quemar grasa y conservar y/o aumentar la masa muscular, además de combatir el estrés, la depresión y la ansiedad al generar sustancias químicas que producen sensación de satisfacción y bienestar.

La productividad, así como el prestigio y la calidad de servicio otorgado por una entidad empresarial, depende directamente de la buena disposición física y mental de sus empleados para trabajar.

Sabemos que existen exigencias internacionales en cuanto a calidad de servicios, ética del trabajo y desarrollo sustentable que se encuentran difundidas globalmente. La salud empresarial está incluida en el marco de las exigencias de la norma ISO 26000 de Responsabilidad Social y la norma ISO 9000 de Gestión de Calidad.

De todo lo expuesto, se deduce la importancia que implica el cuidado de la salud de los funcionarios, no solo para ellos mismos, sino a través de ellos para la productividad laboral empresarial y el desarrollo económico y social de nuestro medio.

Este hecho implica, por un lado, una responsabilidad por parte de las empresas hacia el cuidado del bienestar de sus funcionarios, el cual va a reflejarse en la calidad del servicio o producto ofrecido; y por otro la posibilidad de que los profesionales de salud, de diferentes especialidades, puedan ejercer su función de educadores y de protectores de la salud de la comunidad.

Esta es una realidad en muchos países, por lo cual, sería interesante que nuestros empresarios demuestren un compromiso social y, con la ayuda de profesionales, puedan promoverse actividades que tengan como objetivo la preservación de la salud y una buena calidad de vida.

domingo, 10 de abril de 2011

La actividad física como factor decisivo en el tratamiento del Síndrome Metabólico

En el marco del estudio de los factores asociados al desarrollo y continuo aumento de la obesidad, el síndrome metabólico es una entidad íntimamente relacionada a esta epidemia mundial que se ha convertido ya en una problemática de Salud Pública, paradójicamente al mismo tiempo que las enfermedades nutricionales carenciales.

Al ser la obesidad una enfermedad caracterizada por el aumento de la proporción de tejido adiposo, y reconociendo la incidencia que este tejido adiposo puede tener, sobre todo el de tipo visceral, sobre el incremento del riesgo de patologías como diabetes mellitus tipo 2, insulinorresistencia, hipertensión arterial, triglicéridos séricos elevados, entre otros indicadores de enfermedad metabólica; no podemos menos que considerar todos los elementos disponibles para el abordaje terapéutico integral de esta enfermedad.

Al mismo tiempo, es necesario considerar que, al ser la obesidad (específicamente la obesidad de tipo central), el principal disparador del síndrome metabólico, se deben ampliar las opciones de tratamiento, recordando que la enfermedad no es originada por un único factor y, por lo tanto, su tratamiento no puede encararse desde una sola perspectiva.

Tradicionalmente se ha intentado resolver el problema de la obesidad haciendo énfasis en la búsqueda de la dieta perfecta. Los resultados han sido más que desalentadores, por lo menos a largo plazo y, sobre todo, este tipo de tratamientos no ha sido capaz de llegar a la raíz de la enfermedad.

Encarar el tratamiento de una enfermedad como la obesidad exclusivamente desde la restricción calórica no da resultados, en primer lugar porque no se promueve la reeducación de hábitos alimentarios, lo cual lleva a recuperar el peso perdido una vez que se retoma el estilo de vida habitual; y en segundo lugar, porque significa obviar una cuestión fundamental: el balance energético es el resultado del equilibrio entre la energía consumida y la energía que se gasta.

Actualmente existen múltiples estudios que demuestran que la actividad física hace más eficiente la reducción de tejido adiposo y, consecuentemente, del riesgo de enfermedades metabólicas asociadas, que la tradicional restricción calórica propuesta por las dietas.

A continuación pondré como referencia el trabajo publicado por el Dr. Juan Álvarez Gómez en el año 2010 en la Revista Cubana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular “El Síndrome Metabólico y el entrenamiento físico como pilar importante de su tratamiento”:


Basado en los datos obtenidos en los estudios STRRIDE (2005) y STRRIDE II (2009), este artículo habla de la importancia de la prescripción de la actividad física (aún mayor que la restricción dietética), para lograr descenso de peso y sobre todo, de grasa visceral factores asociados al desarrollo de síndrome metabólico.

En los estudios se formaron tres grupos de participantes de entre 45 y 65 años de edad, con sobrepeso, a los cuales no se les indicó restricción calórica en su ingesta, sino diferentes niveles de actividad física. El grupo al que no se asignó entrenamiento físico tuvo un aumento significativo de grasa abdominal en un período de seis meses. En los demás grupos, con moderada e intensa actividad aeróbica, se evidenció un descenso importante de peso y grasa visceral, siendo esto mayor en el grupo con entrenamiento de mayor intensidad (caminar o correr 32 km semanales).

Al mismo tiempo, estudios más recientes han demostrado resultados alentadores adicionando ejercicios de fuerza al entrenamiento aeróbico, dirigidos a grupos musculares específicos, con pesos que permitan realizar entre 15 y 20 repeticiones. Este tipo de entrenamiento ha resultado efectivo, no solo para el descenso de peso y de grasa abdominal, sino específicamente favorable para reducir la insulino resistencia, presente en la obesidad, síndrome metabólico y diabetes.

El entrenamiento aeróbico-anaeróbico combinado logra reducir de manera efectiva los factores relacionados al síndrome metabólico con los siguientes efectos:



-          Reducción de TNF-α, proteína C reactiva, IL-6, fibrinógeno, PAI-1 y del factor nuclear [kappa] B, responsables del proceso inflamatorio.

-          Incremento de expresión y actividad de la superóxido dismutasa y de la SON-III (sintetaza oxido nítrico III), responsable de la disfunción endotelial.

-          Reducción del tono simpático e incremento del parasimpático, con la consecuente disminución de riesgo cardiovascular.

Estos efectos del entrenamiento físico que intervienen en la reducción de los estados pro- insulino resistencia, pro-hipertensivo, pro-inflamatorio, pro-trombótico y pro-aterogénico, justifican que se lo considere un pilar fundamental en el tratamiento de obesidad y complicaciones asociadas, principalmente síndrome metabólico.

En cuanto a la aplicación  práctica de este tipo de conocimientos, pienso que ante todo, como profesionales de la salud,  tenemos la función de educadores.

El paciente no va a realizar cambios en su estilo de vida sin fundamentos válidos, explicados a partir de datos concretos comprobados científicamente (en ocasiones esto tampoco basta para que las personas se decidan a realizar cambios, pero es el primer y más importante paso).

En cuanto a la prescripción del mejor tipo de actividad física, la frecuencia e intensidad en que debe realizarse,  debe efectuarse en el marco del trabajo en equipo, con un enfoque multidisciplinario, contando con personas capacitadas en la valoración de la capacidad individual para el ejercicio programado y no programado, así como la adecuada prescripción del tipo y forma de actividad física (entrenadores con experiencia en el trabajo con obesos o individuos no habituados al entrenamiento, médicos deportólogos, especialistas en fisiología del deporte, etc.).

Por último, para evaluar el progreso del paciente en el cumplimiento de los objetivos nutricionales y de actividad física, el método de elección, más allá del monitoreo del peso, sería la medición del perímetro de la cintura, si no se cuentan con medios más específicos de medición de la adiposidad abdomino-visceral.

La medición de la circunferencia de cintura sería el indicador más sensible de los progresos logrados por el paciente en cuanto a reducción del tejido adiposo visceral, como así también de reducción de indicadores de existencia o riesgo de síndrome metabólico.

Es tiempo de que seamos profesionales comprometidos y responsables, encarando el problema de la obesidad y el síndrome metabólico como lo que son: patologías crónicas, cuya etiología no se limita a una mala comida, sino a muchos años de un estilo de vida inadecuado.


martes, 15 de junio de 2010

¿Dormir ayuda a no engordar?


Parece demasiado bueno para ser cierto ¿no? Sin embargo, estudios recientes indican que existe una relación entre el peso que tiene una persona y la cantidad de horas que duerme.
La explicación es la siguiente: existen dos hormonas que intervienen en la regulación de la sensación de hambre y saciedad, la ghrelina y la leptina.
La ghrelina se sintetiza en el estómago y sus niveles sanguíneos aumentan antes de cada ingesta, estimulando el apetito, y disminuyen con la dilatación gástrica, luego de comer. Cuando las horas de descanso no son suficientes, los niveles de ghrelina aumentan en aproximadamente un 14,9%.
La leptina es otra hormona, sintetizada principalmente por el tejido adiposo (grasa corporal), que actúa como un mensajero que informa al cerebro acerca de la cantidad de grasa corporal, reduciendo el apetito cuando la misma aumenta. Es un regulador del peso a largo plazo. Se ha descubierto que en insomnes crónicos, los niveles de leptina se encuentran disminuidos en un 15,5%.
Esto ocurre en personas que tienen un promedio de cinco horas de sueño diarias, en las que se observó un aumento del índice de masa corporal (IMC) de hasta un 3,6%.
Michael Breus, experto en sueño y descanso en Southwest Spine & Sports de Scottsdale, Arizona, opina que no existe un número mágico de cantidad de horas de sueño recomendadas, sin embargo se puede mantener el equilibrio de la regulación hormonal durmiendo entre 7-8 horas diarias.
Como vemos, tampoco es necesario pasarse el día durmiendo para disminuir el riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad, sino dormir las horas recomendadas para alcanzar un descanso y recuperación adecuados.
Esto demuestra que falta mucho aún por descubrir en lo que respecta al complejo mecanismo de desarrollo de la obesidad, sumando un elemento más a los factores principales en el mantenimiento de un peso adecuado: alimentación, ejercicio y descanso.

lunes, 3 de mayo de 2010

3ra Jornada Paraguaya de Nutrición deportiva y Acondicionamiento físico

La Universidad Americana brindará una interesante jornada de Nutrición Deportiva que estará a cargo de la Lic. Beatriz Boullosa, especialista en Antropometría y Nutrición Aplicada al Deporte, y Diplomada en Nutrición Deportiva con el Comité Olímpico Internacional en México.
Es una actividad imperdible para aquellos que trabajan en el área del deporte, tanto nutricionistas como preparadores físicos y profesores de educación física.
La organización está a cargo de la Dir. de Nutrición de la Universidad Americana y tendrá lugar el sábado 8 de mayo desde las 8 hs. hasta las 18 hs.
Para no perderse.


domingo, 2 de mayo de 2010

3ra Jornada Calidad de vida & Nutrición

Por tercera vez tendremos en Asunción la posibilidad de escuchar a excelentes profesionales de las áreas de Nutrición, Medicina, Psicología y Psiquiatría, que siempre nos traen nuevas estrategias y enfoques para encarar el  diagnóstico, tratamiento y  prevención de problemas relacionados a la conducta alimentaria.
No es la primera vez que la Lic. Natalia Stipanovich nos honra invitando a tan notables expertos en el área.
Es algo digno de aprovechar.

jueves, 1 de abril de 2010

Curso práctico de cocina vegetariana

El curso estará a cargo del  Cheff Peter Stenger y la Prof. Julia Tseng y se llevará a cabo en el IGA Paraguay (Avda. Mcal. López casi Venezuela)

Se prepararán 6 recetas diferentes.
Los participantes recibiran un certificado despues del curso.
Costo: Gs. 50.000 por persona

Inscripciones hasta el 8 de abril
Contactos: 0981845545 de la Vocal Carolina Wenninger
y 0981300521 del Secretario General Pedro Lin
Pagos con el Tesorero Ivan Balmori 0991707301

Organiza la Unión Vegetariana del Paraguay

Una oportunidad para no perderse.

sábado, 20 de febrero de 2010

Autoridades alemanas recomiendan limitar la venta de bebidas energizantes

Un reciente informe del BFR (Insituto Federal de Evaluación de Riesgos de Alemania) recomienda prohibir la venta de bebidas energizantes concentradas, habitualmente llamadas "energy shots", sobre la base de muertes inexplicadas de personas jóvenes posteriores al consumo en grandes cantidades de estas bebidas. La opinión de la institución señala que las advertencias de los fabricantes en el envase no son tenidas en cuenta y que al estar más concentradas es fácil excederse en el consumo.

El informe menciona además que la ingesta de cafeina y taurina, por ejemplo, puede fácilmente alcanzar niveles tóxicos, y es habitual que se acompañe del consumo de alcohol que potencia sus efectos. El mercado tanto de bebidas energizantes tradicionales (200 a 250 ml) como concentradas (25 a 75 ml) sigue en continuo crecimiento especialmente en jóvenes.

(Fuente: http://www.sanutricion.org.ar)

Es muy común el abuso de estas bebidas en nuestros jóvenes, sobre todo combinadas con alcohol, lo que las hace aún más peligrosas, como demostraron lo informes.
 Es necesario educar e inculcar la responsabilidad cuando se consumen productos que, incluso en sus indicaciones, mencionan que se deben consumir con cuidado.
La popularidad con que cuentan las bebidas alcohólicas ya significa un problema para la sociedad en general ¿realmente es necesario empeorarlo?
Los avisos publicitarios manejados de de manera irresponsable, en un medio en el cual se anuncia cualquier producto sin ninguna restricción, empeoran el panorama.
Como miembros de una sociedad con nula conciencia de lo que es la responsabilidad sobre la salud individual y colectiva, es necesario informar para implementar un cambio que culmine en el nacimiento de una nueva cultura, que valore la vida y la salud, suya y de sus semejantes.
Ya no más excesos,  ignorancia, negligencia y conductas autodestructivas.

Curso de actualización Nutrición y Obesidad

La obesidad es un trastorno que se ha convertido en parte de nuestra realidad actual.  Constituye en una de la principales enfermedades desde las últimas décadas y su abordaje terapéutico significa un verdadero desafío para todos los profesionales de la salud, no solo los que trabajamos en Nutrición.
Es fundamental un enfoque multidisciplinario para alcanzar el éxito en su tratamiento, por lo cual se hace necesario un entrenamiento específico que tenga en cuenta la psicología y la fisiopatología de la enfermedad, así como los múltiples factores que inciden en ella.
Tenemos en Paraguay una oportunidad como pocas de acceder a una preparación a cargo de profesionles con una amplia trayectoria en el tema, y debemos aprovecharla.

Se llevará a cabo a partir del 16 de abril en la Universidad Autónoma del Paraguay, y está dirigido por la Dra. Mónica Katz, Dir. de Psgrados de la Universidad Favaloro, con la participación de la misma y otros importantes profesionales en el área.


El curso tiene una duración de 10 meses y la coordinación está a cargo de la Lic. Sonia Goetting.



viernes, 20 de noviembre de 2009

Algunos consejos para este verano

Ya que vivimos en una zona donde el clima en verano generalmente oscila entre caluroso e insoportable, no hay que olvidar la influencia que tiene la alimentación, desde los alimentos hasta las preparaciones que elegimos, en lo bien o mal que nuestro organismo pueda adaptarse a las altas temperaturas.

Por supuesto que en primer lugar voy a mencionar la importancia de la hidratación. Tomar agua, parece algo obvio cuando hablamos de hábitos de alimentación saludables y enfrentar el calor, sin embargo, hay que prestar mayor atención cuando las temperaturas que tenemos son especialmente elevadas. Es necesario tomar dos litros de agua o más, distribuidos a lo largo del día.

En esta época, generalmente existe una mayor preocupación por la imagen y el cuidado del cuerpo, así es que la gente acude a los gimnasios o a los parques a correr o caminar, más que en otras estaciones del año, por tal motivo es sumamente importante cuidar la hidratación ya que, sumados el calor y el ejercicio, producen un aumento de la sudoración potenciando las pérdidas de líquido.

Es necesario tener especial cuidado en este aspecto con los niños (sobre todo los menores de dos años) y ancianos, quienes son más susceptibles a la deshidratación.

Una buena opción es tener en la heladera - además de agua fría - jarras con jugos de frutas, con poco o sin azúcar, para aprovechar las vitaminas y minerales que tienen, o el tan rico y fresco tereré, siempre y cuando no existan contraindicaciones por alguna enfermedad gastrointestinal o cardíaca. Si no se puede tener la certeza de que el agua es segura, tomar la precaución de hervirla o agregar 2 gotas de lavandina por litro.

Evitar las gaseosas (aunque sean dietéticas), así como las bebidas alcohólicas, ya que además de ser tóxicas para el hígado, tienen efecto diurético, por lo que aumenta el riesgo de deshidratación.

A veces, las temperaturas elevadas producen reducción del apetito, lo cual puede ser bueno para los que necesitan perder peso, pero no tanto para aquellos que no. Para contrarrestar este efecto, se puede recurrir a preparaciones que sean frescas, livianas y de fácil digestión. Suele ser tentador consumir muchos helados o batidos con gran cantidad de azúcar y grasas saturadas, pero existen opciones más nutritivas e igualmente atractivas y deliciosas.  Como postres o meriendas se pueden hacer preparaciones con frutas: ensalada de frutas con yogures saborizados (enteros para los niños y descremados para los adultos), yogur con cereales ricos en fibras como muslix o granola, gelatina preparada con trozos de fruta, postre de gelatina con yogur saborizado (bavarois).

Cuando los chicos no quieren tomar leche o no les gusta el yogur, prepararles licuados de frutas con el agregado de leche, que resultan coloridos, atractivos y muy saludables. En lo posible evitar la leche chocolatada, ya que el chocolate interfiere con la absorción del calcio, o dar algún otro alimento rico en calcio en otro momento, en el mismo día.

Algunas recetas apropiadas para el calor pueden ser ensaladas, pero que tengan todos los nutrientes. A veces se exagera con la restricción de calorías y se consumen ensaladas que, si bien son ricas en fibras, vitaminas y minerales, son muy bajas en calorías. No hay que dejar de lado el grupo de alimentos que nos da más energía, que es el de los cereales y derivados. De esta manera se pueden preparar ensaladas con arroz, combinado con vegetales (tomate, pimientos, zanahoria rallada o remolacha, etc.) y huevo. Ensaladas de fideos caracoles, tirabuzones o moñitos, también con vegetales (pueden ser crudos, como tomate, pepino o pimientos, o hervidos como  chauchas, remolacha o  zanahoria), arvejas o huevo duro. También se pueden hacer ensaladas muy nutritivas con legumbres (lentejas, porotos negros, garbanzos, etc), tomate o pimientos (por la vitamina C, para aprovechar el hierro) y huevo duro. Algunas preparaciones frescas con carnes pueden prepararse con pollo o atún desmenuzados, mezclando con chauchas o arvejas, lechuga, papa y zanahoria. Siempre se puede comer alguna carne grillé o a la plancha como pescado, pollo o carne vacuna, acompañada con una fresca ensalada multicolor. Todas las ensaladas se pueden aderezar con un poco de mayonesa, pero siempre es preferible utilizar solo aceites vegetales, jugo de limón, hierbas aromáticas y un poco de sal yodada.


Algunas opciones de meriendas muy frescas para aquellos que prefieren lo salado pueden ser sandwichs de pan integral o de pan árabe con jamón y queso, o huevo, o atún, o pollo, con vegetales, que pueden ser: tomate, lechuga, zanahoria rallada, pepinillos, etc. Los palmitos también quedan muy ricos. Se puede condimentar con mostaza o mayonesa (baja en calorías para los adultos).

De esta manera cubrimos todos los grupos principales de alimentos: cereales y derivados, legumbres, hortalizas y frutas, lácteos, carnes y huevos, grasas y aceites, agua; limitamos los azúcares y dulces, que solo nos proporcionan "calorías vacías"; disfrutamos de los alimentos y enfrentamos el verano saludablemente.

sábado, 14 de noviembre de 2009

¿Cómo elegimos nuestros alimentos?


Todos los seres vivos necesitamos sustancias energéticas y de sostén, que obtenemos a través de los alimentos, para realizar todas nuestras funciones vitales.

Esto nos demuestra que el acto de comer es una necesidad primaria, aunque en torno a esta actividad se encuentren una serie de sensaciones, conscientes e inconscientes, hábitos y factores culturales, además de condicionamientos económicos importantes.

Este fenómeno complejo es el que conocemos con el nombre de comportamiento alimentario.

Para analizarlo, es necesario tener en cuenta los múltiples factores que entran en juego para conformarlo, que son los siguientes:


Alimento como necesidad fundamental.

Comer es una necesidad fundamental para el mantenimiento de la vida.

En los países desarrollados estas necesidades están cubiertas sin inconvenientes, existiendo más patologías ligadas al exceso que al déficit en la alimentación.

  • Disponibilidad de alimentos: la alimentación de una población es la determinada a los alimentos disponibles en su entorno, los cuales influyen de manera decisiva en la formación de los hábitos. Así, la alimentación en zonas rurales suele ser algo diferente que en las ciudades, aunque en los países industrializados, debido a la facilidad del transporte y conservación, y a la gran emigración procedente de otras culturas, la alimentación tiende a "uniformizarse".

  • Factores económicos: estos son decisivos a la hora de conseguir alimentos. Es obvio que muchos alimentos no son accesibles para ciertos sectores, de manera que la alimentación será diferente de un sector social a otro dependiendo del poder adquisitivo. Esto no quiere decir necesariamente, que los que tienen acceso a más variedad de alimentos, estén mejor nutridos en cuanto a equilibrio se refiere.


La alimentación como fuente de placer.

Es evidente que comer proporciona sensación de placer.

Prueba de ello es el paso del hambre al apetito y de la alimentación a la gastronomía.

Debemos al psicoanálisis, sobre todo a Freud, esta relación entre la alimentación y la cavidad bucal como fuente de placer, y así vemos definida la etapa oral en el desarrollo psicosexual del niño.

En el adulto, la boca es un lugar de placer privilegiado. La oralidad se manifiesta en la gula, en el alcoholismo y en el tabaquismo y, naturalmente, en el beso amoroso.

Y de hecho, es fisiológicamente necesario que sea así, ya que eso asegura que el ser humano "tenga ganas" de alimentarse, ya que es de vital importancia que lo haga.

El desequilibrio viene cuando la búsqueda de este placer está ligada a cubrir alguna otra necesidad del tipo emocional, que ya no tiene que ver con comer para cubrir las necesidades energéticas del organismo. De esta manera puede desarrollarse lo que se conoce como adicción a la comida, que es una alteración de la conducta alimentaria.


Factores socioculturales.

Los alimentos tienen una vertiente social muy marcada. Así, el marisco o el caviar, se consideran alimentos para ricos, mientras que las papas y legumbres son para muchos, alimentos de pobres.

Por otra parte, el "alimento compartido" supone un enlace social importante. Compartimos la mesa con los amigos o familia: en ella, además de los alimentos, intercambiamos ideas y opiniones y así, el acto de comer se convierte en un medio de acercamiento a los seres queridos.

Es común que para agasajar o agradar a alguien o festejar acontecimientos, se preparen comidas o platos especiales.

El comportamiento alimentario también puede ser un medio de presión social, como en el caso de la huelga de hambre o, en un ejemplo más cotidiano, cuando el niño se niega a comer para demostrar sentimientos de desacuerdo, enojo o frustración, o quiere conseguir algo de sus padres.

Cabe destacar que la civilización occidental, en la actualidad, expresa mensajes contradictorios, ya que la abundancia de alimentos por una parte, y la creciente disponibilidad por otra, potenciadas por la publicidad y las facilidades para la compra (servicio de delivery o entrega a domicilio), impulsan al público a un consumo excesivo de alimentos, fomentando la obesidad, mientras que los cánones de estética promueven una figura delgada como ideal de belleza.

Este fenómeno es contrario al que se observaba hace años, en los que las formas redondeadas eran símbolo de salud, belleza y prosperidad, debido a los frecuentes problemas de hambre y enfermedades por carencias nutricionales.

Esto provoca confusión y conflicto a la hora de hacer una correcta elección de alimentos.

Asimismo, es necesario mencionar los factores familiares, ya que las costumbres alimentarias de una familia están influidas por las tradiciones y el seguimiento de lo que hacían los padres y abuelos, que a su vez imitaban las costumbres de sus antepasados próximos.

Así se mantienen, a veces, hábitos poco justificables en la actualidad, pero que tenían sentido años atrás.


El simbolismo en los alimentos.

El pan es un alimento que tiene una fuerte carga simbólica, nacida de una tradición al mismo tiempo cultural y religiosa.

Muchas parábolas y episodios del cristianismo giran alrededor de este alimento, como la multiplicación de los panes y peces y la última cena.

El pan también es el símbolo del trabajo, sin el cual no podríamos cubrir nuestras necesidades, y así, aparece en la frase bíblica: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

Casi todas las religiones tienen reglas alimentarias precisas, como la prohibición de la carne de cerdo entre los judíos por ser considerado un animal “impuro”.

Los mahometanos también consideran impura la carne de cerdo y de todos los animales muertos por enfermedad, estrangulamiento o a golpes.

El Ramadán prescrito en el Corán, que consiste en ayunar desde la salida hasta la puesta del sol durante el noveno mes del año lunar musulmán, es necesario para el perdón de los pecados.

La religión católica proclama la penitencia en forma de ayuno y abstinencia de carne.

Ciertos grupos sociales o religiosos relacionan el carácter con la forma de alimentarse.

Así, el rechazo al consumo de carne representa un deseo de "no violencia", es decir que la carne tendría un simbolismo agresivo en esta caso, mientras que los vegetales serían pacíficos

En el plano individual este simbolismo puede tener extrema importancia, como en el caso de algunas personas afectadas de anorexia o bulimia nerviosa, que expresan la no aceptación de su propio cuerpo, a través del rechazo a los alimentos.


La influencia de factores personales en la alimentación.

En ocasiones, circunstancias relacionadas con el ritmo de vida moderno, como la falta de tiempo disponible, condicionan la compra y preparación de los alimentos, lo que influye en gran medida en el tipo de alimentación.


Horarios de trabajo irregulares, trabajos nocturnos, actividades extras como llevar a los niños a la escuela, estudiar y trabajar, son todos condicionantes de la elección de los alimentos.

Es evidente, entonces, que el ser humano no puede tener hábitos alimentarios que dependan solamente de sus necesidades biológicas, sino que debe adaptarse al trabajo, a los hábitos familiares y demás condicionamientos, de modo que existen individuos que llegan a adquirir la costumbre de alimentarse solo dos o tres veces al día, o comer exclusivamente alimentos o comidas comprados fuera de casa.


Factores relacionados al padecimiento de enfermedades.

Siempre se ha dicho que la alimentación y la salud caminan juntas.

Actualmente hay algunos cambios del patrón alimentario habitual, ligados a ciertas patologías, como por ejemplo, en la prevención de la obesidad, socialmente no aceptada y que desde el punto de vista sanitario es fuente de complicaciones y enfermedades.

Hay varias personas sometidas a dietas terapéuticas, es decir, dietas que forman parte o son el pilar del tratamiento de una enfermedad, como la dieta baja en sodio para los afectos de hipertensión arterial, dietas para disminuir el colesterol sanguíneo, para la diabetes y otras.

Este cambio de hábitos alimentarios es difícil de conseguir a pesar de la motivación que puedan tener algunas personas cuando de su salud se trata, justamente por el fuerte papel que cumplen los demás factores en la elección de la comida.


La configuración del comportamiento alimentario

Puede afirmarse, después de lo expresado anteriormente, que los alimentos, o sea, el "menú" que una persona adopta de forma habitual, es una expresión del grupo sociocultural al que pertenece.

Cómo se obtienen, se aprovechan y consumen los alimentos, y cuáles son los valores que la sociedad deposita en los mismos, son patrones que forman parte de una cultura imposibles de considerar por separado, sino que deben estudiarse desde una perspectiva de conjunto al encarar la tarea de realizar cambios en la dieta.

Estos cambios son necesarios debido a los graves problemas nutricionales que se observan en la sociedad actual - de carencias por un lado, y de excesos por el otro - que afectan seriamente la salud y la calidad de vida de poblaciones enteras.

viernes, 23 de octubre de 2009

Una alimentación vegetariana sin riesgos...


Hace unas semanas estuve en una jornada de actualización acerca de dietas vegetarianas dictada por la Dra. Verónica Irei, especialista en en el tema, así es que me gustaría compartir con los interesados, información acerca de esta forma de alimentación que ha sido adoptada por mucha gente, para que lo hagan de manera responsable y ante todo cuidando la salud.

Una dieta vegetariana se enfoca a la alimentación con verduras. Esto incluye frutas, verduras, cereales y legumbres, semillas y nueces. No existe un único tipo de dieta vegetariana. Los modelos de alimentación vegetariana pueden ser:
  • La dieta vegetariana estricta o "vegana", que excluye todas las carnes y productos animales.
  • La dieta lacto vegetariana, que incluye alimentos vegetales y productos lácteos.
  • La dieta lacto-ovo vegetariana, que incluye vegetales, productos lácteos y huevos.
  • Por último encontramos la dieta parcialmente o semivegetariana, que puede incluir pescados, vegetales, huevo y lácteos.
Las personas que siguen dietas vegetarianas pueden obtener todos los nutrientes que necesitan. Sin embargo, deben tener cuidado de comer una amplia variedad de alimentos y combinarlos de manera adecuada para cubrir sus necesidades nutricionales.

Los mayores riesgos se dan con las dietas veganas o vegetarianas estrictas, específicamente pueden presentarse deficiencias de los siguientes nutrientes: vitamina B12, grasas omega-3, vitaminas A y D y minerales como el calcio, hierro y el zinc. De la misma manera hay que ser muy cuidadosos con el aporte de proteínas de la dieta, no por la cantidad sino por la calidad, ya que las proteínas que proveen los vegetales generalmente tienen deficiencia de uno o más aminoácidos esenciales.

Con respecto al aporte de proteínas, si se consumen lácteos y huevo, no existe demasiado riesgo, pero aún así es necesario ajustar las cantidades y planificar la dieta para asegurar el aporte adecuado. El problema se presenta cuando no se incluyen estos alimentos, entonces tenemos dos herramientas fundamentales: cereales y legumbres. Ambos aportan proteínas que, aunque sean incompletas por la falta o insuficiencia de aminoácidos esenciales, combinados en una comida pueden convertirse en una fuente apropiada de proteínas. De esta forma, se deben realizar preparaciones que puedan combinar a las legumbres (porotos, lentejas, garbanzos, arvejas secas y soja), con los cereales (arroz, maíz o choclo, trigo, avena, centeno, cebada y mijo). La soja tiene proteínas de muy buena calidad, casi comparable a las de origen animal, y se puede consumir de varias formas: leche, tofu o cuajado de soja (de aspecto parecido al queso), productos fermentados como el tamari y tempeh (se cocinan del mismo modo que las carnes) y brotes de soja (para ensaladas o triturados).

Otro nutriente de riesgo en este tipo de alimentación es el hierro, la falta de este mineral en la alimentación puede producir anemia, sobre todo en niños y embarazadas, por lo cual no se debe descuidar su aporte. Los alimentos vegetales más ricos en hierro son las legumbres, aunque contienen el tipo de hierro que se absorbe en menor proporción, el hierro no hem, este inconveniente puede resolverse añadiendo facilitadores de la absorción del hierro en la misma comida, como por ejemplo vitamina C: jugo de cítricos, tomate, pimientos, condimentar con jugo de limón o comer como postre frutillas o guayaba. También encontramos otros vegetales ricos en hierro como la acelga, la espinaca, el berro, el brócoli, pero además de contener hierro no hem tienen en su composición algunos inhibidores de  la absorción del hierro, por lo cual es necesario reforzar con la inclusión de vitamina C.

Continuando con los nutrientes de riesgo, hablaremos a continuación del calcio. Si la alimentación incluye leche y derivados, no existe riesgo de déficit, sin embargo, si no se consume este grupo de alimentos debemos cuidar de incluir alimentos ricos en este mineral. Incluso, si se consumen lácteos se debe evitar consumirlos junto a ciertos alimentos que tienen componentes que impiden su absorción o facilitan su eliminación por orina, como el café, té o los cereales integrales (fibra). Algunos alimentos vegetales ricos en calcio son: soja, garbanzos, avellanas y almendras, semillas de sésamo, verduras de color verde oscuro (acelga, brócoli, berro). Si con la dieta no se puede cubrir los 1000 mg recomendados, se debe recurrir a suplementos.

La vitamina B12 es otro nutriente importante y necesario en la dieta, se encuentra principalmente en alimentos de origen animal, por lo cual, en dietas lacto o lacto-ovo-vegetarianas su aporte no implica riesgo alguno. En alimentos de origen vegetal encontramos vitamina B12 pero en escasa cantidad: levadura de cerveza, algas, hongos comestibles, germen de trigo y soja, excepto en alimentos enriquecidos como la leche de soja enriquecida con vitamina B12. Aún así, en dietas vegetarianas estrictas es necesario recurrir a suplementos de este nutriente, ya que su deficiencia puede producir anemia.

Con respecto a los tan mencionados últimamente, ácidos grasos esenciales omega-3, que son tan necesarios para prevenir enfermedades cardiovasculares, disminuir la presión arterial y aumentar el colesterol bueno en la sangre, tenemos problemas en dietas veganas y dietas lacto-ovo-vegetarianas, ya que las principales fuentes se encuentran en los pescados de mar (salmón, atún, caballa y sardinas). Se debe asegurar el aporte de alimentos vegetales que lo contengan como: semillas o aceite de lino, calabaza y nueces.

El zinc es un mineral que tiene importantes funciones enzimáticas en el organismo, su deficiencia se asocia a desarrollo deficiente en niños y problemas de piel e inmunológicos en adultos. Aunque la principal fuente son las carnes, los lácteos, legumbres , cereales, levadura, frutos secos y cereales integrales contribuyen con un aporte aceptable. Las semillas de calabaza son una excelente opción para los vegetarianos ya que dan un buen aporte de zinc. La fibra dietética y el ácido fítico presente en los cereales integrales, legumbres y frutos secos inhibe la absorción de zinc, aunque este efecto negativo disminuye con el proceso de cocción.

La deficiencia de vitamina D, solo se presenta si la persona no tiene una adecuada exposición al sol o si vive en un medio con mucha contaminación ambiental. Las principales fuentes de este nutriente son de origen animal: huevos, carnes, leche entera. Si no hay una adecuada exposición al sol es recomendable recurrir a suplementos, ya que esta vitamina es esencial para la absorción del calcio y su déficit facilita el desarrollo de osteoporosis.

Una vez que hablamos de los principales nutrientes que tienden a faltar en una alimentación vegetariana, y mencionar los alimentos que ayudan a reemplazar a la carne para una dieta equilibrada y saludable, voy a terminar con una última recomendación: para optimizar la biodisponibilidad o la adecuada absorción de nutrientes que se encuentran en cereales y legumbres (proteínas, hierro, calcio), tenemos un sencillo procedimiento: dejar en remojo 2 a 3 días (cambiando el agua todos los días) para iniciar los procesos de fermentación y germinación los cuales facilitan la absorción de nutrientes.

No olvidar que siempre es conveniente informarse antes de hacer cambios drásticos en la alimentación, ya sea iniciar una dieta para bajar de peso o, como en este caso, eliminar uno o más grupos de alimentos. Mucha gente quiere mejorar su salud y su calidad de vida mediante una alimentación vegetariana, sin embargo puede obtener justo  lo contrario si no se hace a conciencia y de forma responsable.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Visita a la cocina del Crown Plaza Hotel


Esta fue una actividad académica realizada con los alumnos de la carrera de Nutrición, de la cátedra de Salud Pública y Comunitaria, de la Universidad Americana.
Me acompañó, como siempre lo ha hecho, mi colega y amiga la Licenciada Patricia Padrón, Directora de la Carrera.
Este tipo de actividades tiene por objeto, además de estimular el interés de los alumnos, complementar la formación teórica que da el docente en el aula con demostraciones de la puesta en práctica de los conocimientos.

Clase en la Universidad Americana


Este es el grupo del sexto semestre de la carrera de Nutrición de la Universidad Americana.
Es realmente gratificante dar clases, haciendo todo lo posible por transmitir lo que sé y tanto me gusta.
Nada mejor que hablar de lo que a uno le gusta y más aún si los alumnos manifiestan su interés y hacen el esfuerzo por superarse.

Jornada Calidad de Vida


Un evento organizado por mi colega y amiga, la Licenciada Natalia Stipanovich en junio de este año.
Temas de mucha importancia y sumamente actualizados.
Esperamos por más.

Recomendaciones básicas para una alimentación equilibrada


Es sumamente importante incluir todos los días, alimentos de todos los grupos, de esta manera podemos asegurarnos de consumir todos los nutrientes principales sin olvidar ninguno.

Como puede verse en el gráfico, los alimentos que están en primer plano, de mayor tamaño, son los que deben consumirse en mayor cantidad (sin abusar, claro está). Estos son los alimentos más ricos en carbohidratos complejos, o sea almidón, que son los que van a proveer a nuestro cuerpo de la mayor proporción de energía que necesita para desempeñar todas las funciones necesarias. Alimentos de este grupo son todos los cereales y sus derivados: pan, galletitas, y todos los panificados en general, fideos, arroz, harina de maíz o polenta ( se recomienda en general elegirlos integrales para aumentar el consumo de fibra, lo cual es más saludable, pero no quiere decir que tengan menos calorías que las variedades refinadas); también se incluyen algunas hortalizas como la papa, mandioca y batata; y finalmente, las legumbres como porotos, arvejas secas, lentejas y garbanzos.

En segundo plano se encuentran las hortalizas y frutas, también llamados alimentos reguladores, ya que son los encargados de proveer al organismo de los minerales y las vitaminas que necesita, además de aportar una importante cantidad de fibra. También contienen carbohidratos, aunque en menor cantidad, según el contenido de carbohidratos se clasifican en:

  • Hortalizas A: son las que contienen menor porcentaje de carbohidratos (menos de 5 %), acelga, lechuga, repollo, espinaca, berro, apio, tomate, zapallito, zucchini, coliflor , pimiento y berenjena.
  • Hortalizas B: contienen entre 5 y 10 % de carbohidratos y entre ellas se encuentran: zanahoria, zapallo, calabaza, cebolla, remolacha, arvejas enlatadas, chauchas, puerro y nabo.
  • Hortalizas C: contienen más de 10 % de carbohidratos, son las mencionadas en el grupo anterior por su contenido de almidón.
Las frutas también se clasifican:

  • Frutas A: menos carbohidratos, entre ellas encontramos: naranja, limón, pomelo, frutillas, melón, sandía y ciruela.
  • Frutas B: contenido intermedio de carbohidratos: manzana, pera, durazno, damasco, ananá o piña, mango y guayaba.
  • Frutas C: con alto contenido de carbohidratos: banana y uva.
Es bueno conocer la composición tanto de las hortalizas como las frutas, para saber combinarlas, sobre todo cuando se intenta reducir las calorías de la dieta.

El siguiente grupo corresponde a los lácteos. Estos alimentos contribuyen con un importante aporte de proteínas de muy buena calidad, así como también de calcio. Entre ellos se encuentran la leche (fluida o en polvo) y todos sus derivados: yogur, quesos de todo tipo, ricota y leche cultivada. Es recomendable para los adultos, elegirlos descremados.

A continuación encontramos el grupo de las carnes y huevos, los cuales tienen una elevada concentración de proteínas de excelente calidad. Además, las carnes contienen hierro, muy importante para prevenir la anemia. Pertenecen a este grupo las carnes de vaca, pollo y pescado sobre todo, los cuales deben consumirse diariamente, evitando los métodos de cocción como frituras y retirando la grasa visible.

En la última parte de nuestro gráfico encontramos a los dos grupos restantes que son los que deben consumirse en menor cantidad para prevenir complicaciones como el sobrepeso y la obesidad, ya que tienen una alta densidad calórica (muchas calorías en poca cantidad). Son el grupo de las grasas y aceites, deben consumirse preferentemente crudos y evitando las grasas sólidas, ellos son: aceites vegetales, manteca, margarina, crema de leche y mayonesa; los azúcares y dulces, son carbohidratos simples (calorías vacías, porque no tienen ningún otro nutriente): azúcar común, miel, mermeladas, jaleas, dulce de leche y otros.

Es muy importante no descuidar el consumo de agua. Es necesario tomar aproximadamente 2 litros de agua o más en climas muy calurosos, distribuidos durante todo el día.

A la hora de planificar la distribución diaria de los alimentos, es mejor hacerlo en cuatro comidas o más, para facilitar el trabajo digestivo, la adecuada absorción de nutrientes y el mantenimiento de los niveles normales de glucosa de la sangre.

Para terminar, nada más efectivo que acompañar la alimentación equilibrada con actividad física, siempre consultando previamente con el clínico y asesorados luego por un especialista, para evitar lesiones o resultados contraproducentes.

viernes, 14 de agosto de 2009

Alimentación saludable para niños hasta los dos años de edad


Es de amplio conocimiento que la leche humana o leche materna, cubre todas las necesidades básicas de crecimiento del bebé hasta los seis meses de edad, tanto que representa el modelo para la elaboración de las leches maternizadas que se encuentran en el mercado.
Contiene todos los nutrientes en la cantidad precisa para que el lactante se desarrolle y crezca de forma saludable, y además contiene inmunoglobulinas que fortalecen el sistema inmunológico del bebé.
Es el alimento de elección ya que, no solo contribuye a fortalecer el vínculo afectivo con la madre, sino que es además el más económico.

El inconveniente aparece cuando, por diversos motivos, la lactancia materna no puede establecerse o debe interrumpirse. En ese caso se debe recurrir a las fórmulas comerciales de leche maternizada, las cuales pueden ser de dos tipos:

  • Fórmulas de inicio: son las que cubren por sí solas todas las necesidades nutricionales del bebé, durante los seis primeros meses de vida.
  • Fórmulas de continuación: son las destinadas a alimentar a los lactantes a partir de los seis meses en adelante, conjuntamente con otros alimentos. Se pueden utilizar hasta los tres años con ventajas sobre la leche de vaca.
La fórmula debe parecerse lo más posible a la leche humana, no debe contener almidón ni harina.

Incorporación de alimentos distintos de la leche.

La inclusión de alimentos debe ser gradual, dado que el sistema digestivo del bebé debe estar lo suficientemente desarrollado para digerirlos de forma adecuada y para que no se presenten alergias. No debe reemplazar a la alimentación con leche materna o maternizada, sino que debe complementarla.

Cereales. Las papillas o purés de cereales suelen ser los primeros alimentos sólidos incorporados a la dieta del lactante. Son ricos en carbohidratos, por lo que aportan mucha energía. También suministran proteínas, vitaminas y minerales. Al comienzo deben administrarse junto con la leche. Hay dos tipos de cereales, sin gluten (maíz, soja, arroz) que pueden ser utilizados a partir del sexto mes; y con gluten (trigo, avena, cebada y centeno), que no conviene incluirlos sino hasta el octavo mes.

Legumbres y hotalizas. Aportan minerales, vitaminas y celulosa, las legumbres son ricas en carbohidratos y proteínas. Deben incorporarse a partir del sexto mes empezando por papa, zanahoria y zapallo. Evitar hasta después del noveno mes, verduras de hoja como la acelga y espinaca, ya que pueden producir alteraciones en la concentración de hemoglobina.

Frutas. Aportan vitaminas, minerales, azúcares (sacarosa, fructosa) y fibra. Se pueden incluir a partir del sexto o séptimo mes en forma de purés (manzana, banana, mamón, mango, pera, etc.).

Carnes. Tienen un alto contenido de proteínas, también son ricas en hierro. Se pueden utilizar a partir del sexto mes. Conviene administrarlas junto con las hortalizas, correctamente procesadas, comenzando con cantidades de entre 20 y 30 gramos.

Pescado. También aporta proteínas de muy buena calidad, pero dado su alto potencial alergénico, su inclusión debe postergarse hasta después de los diez meses de edad.

Huevo. Es una excelente fuente de proteínas, pero debe evitarse hasta los once meses por ser muy alergizante. Es recomendable empezar por la yema.

Yogur. No se recomienda su administración hasta después del año de edad.

Todos los alimentos deben estar procesados, correctamente homogeneizados, de textura suave en forma de puré, no líquidos, sino blandos. Se puede ir variando a texturas más gruesas cerca del año de edad.

Entre el primer y segundo año de vida, el niño sano está capacitado para recibir y digerir adecuadamente todo tipo de alimentos.

Estas edades son muy importantes ya que comienzan a establecerse los hábitos alimentarios que pueden definir la calidad de la alimentación que va a tener el individuo durante toda su vida.

Es importante que se le ofrezca alimentos de los principales grupos para asegurar un adecuado aporte de los nutrientes esenciales y que toda la familia los consuma, ya que el niño, fundamentalmente, se guía por lo que observa en su entorno.

La leche debe continuar aportando una importante cantidad de proteínas y calcio, junto con sus derivados, queso y yogur. No se recomiendan lácteos descremados.

Se puede consumir todo tipo de carnes y el huevo puede consumirse ya entero.

Los cereales se pueden consumir con la leche, en forma de puré o cocidos (fideos, arroz, polenta).

Las hortalizas y legumbres son la fuente más adecuada de fibra, vitaminas y minerales.

Las frutas, además de aportar vitaminas, minerales y fibra, por su sabor dulce pueden ser un saludable recurso para limitar el consumo de azúcares refinados, dulces y golosinas, las que además de tener alto contenido de calorías "vacías" (sin nutrientes significativos), promueven la aparición de caries dentarias.

Finalmente, en cuanto a las grasas de la dieta, se pueden utilizar aceites vegetales en principio y evitar los alimentos que contienen grasas trans (margarinas o mantecas vegetales).

Además de seguir las recomendaciones de los especialistas, cabe agregar que es fundamental el ambiente en el cual se desarrollan las comidas, por la alta carga emocional que se desarrolla en torno a la elección de alimentos. Por ejemplo, es bueno que el momento de comer sea un motivo para compartir con la familia, la inclusión de alimentos nuevos puede hacerse en forma de juegos, con presentaciones atractivas, combinando alimentos de varios colores que estimulen al niño a probarlos y, es sumamente importante no relacionar la comida con premios o castigos.

De esta manera estamos estimulando la preferencia hacia alimentos adecuados que van a predisponer al niño a crecer sano y, lo que es más importante, a permanecer sano durante toda su vida.


Fuente: HERNÁNDEZ RODRIGUEZ, M. Alimentación infantil